Almacén y minimercado
En el almacén el facturador arranca con consumidor final, se carga con el lector de barras y se cobra en el momento.
Kioscos, almacenes, farmacias, ferreterías, indumentaria y todo el comercio de mostrador. Cada rubro trae su facturador, sus pantallas y datos de ejemplo propios.
En el almacén el facturador arranca con consumidor final, se carga con el lector de barras y se cobra en el momento.
En la casa de celulares se vende por mostrador y cada reparación queda como orden con su historial por IMEI.
En la casa de limpieza se vende suelto, envasado y por bulto; los clientes institucionales compran a cuenta corriente.
En la farmacia el facturador arranca con consumidor final y cobro en efectivo; para recetas se anotan la obra social, el afiliado y la receta en el comprobante.
En la ferretería de barrio el facturador arranca con consumidor final y lector de barras; los clientes con cuenta se eligen por nombre.
En la tienda el facturador va como mostrador y anota hasta cuándo se puede cambiar la prenda.
En el kiosco el facturador va directo: consumidor final, lector de barras y cobro en efectivo.
En la librería el facturador va como mostrador; para escuelas y oficinas se factura con cuenta corriente.
En la panadería se vende por kilo, docena o unidad y los encargos quedan como órdenes con su día de retiro.
En el supermercado el facturador arranca con consumidor final y efectivo, vende por unidad y por kilo, y anota si el cliente retira o pide envío.
En la veterinaria el comprobante lleva la mascota, la especie y el veterinario; se venden alimentos y accesorios como mostrador.
En la óptica cada trabajo guarda la receta y su estado hasta la entrega; el saldo se cobra descontando la seña.
En el autoservicio el facturador arranca con consumidor final y efectivo; a los clientes de confianza se les fía con cuenta corriente y se cobra después.
En el bazar el facturador va como mostrador, anota si es para regalo y hasta cuándo se puede cambiar; se vende suelto o por caja.
Cadena comercial de hogar y electro: cada sucursal vende con tarjeta o crédito de la casa en cuotas, anota serie, garantía y entrega, y la central ve el consolidado y las cuotas impagas.
Cadena de farmacias: cada farmacia vende con obra social y receta, y la central ve el consolidado, los vencimientos y lo que deben las obras sociales de todas las sucursales.
Cadena de kioscos: cada kiosco vende rápido con consumidor final y efectivo, y la central ve las cajas por turno, el consolidado y reparte mercadería desde el depósito.
Cadena de supermercados: cada sucursal vende como mostrador y la casa central ve el consolidado, mueve mercadería entre sucursales y maneja precios y promociones para toda la cadena.
Droguería: vende a farmacias y clínicas con listas por cliente, lote y vencimiento en cada remito, reparto por zona y cuenta corriente.
En el hipermercado conviven muchas cajas, venta por kilo, electro con garantía y envíos; el facturador arranca con consumidor final y efectivo.
En la juguetería el facturador va como mostrador, anota si es para regalo y hasta cuándo se cambia; en Día del Niño y Navidad los juguetes se apartan con seña.
Mayorista de consumo masivo: vende por bulto y por unidad a comercios, con listas por cliente, pedidos de los vendedores, reparto por zona y cuenta corriente.
En el minimercado el facturador va directo: consumidor final, lector de barras y efectivo.
En la perfumería el facturador va como mostrador y anota si es para regalo y hasta cuándo se puede cambiar; las fechas especiales traen sus promociones armadas.
En el pet shop se vende alimento por bolsa o suelto por kilo, accesorios y peluquería con turno; los pedidos de alimento pueden salir con envío.
En la tienda de conveniencia se vende al paso las 24 horas: café, comida rápida, bebidas y varios; el facturador va directo con consumidor final y cada turno cierra su caja.
No lo encontramos. Contanos tu negocio y lo adaptamos.